
Un motivo frecuente de consulta veterinaria tiene que ver con el mal aliento de las mascotas, asociado a un exceso de sarro dental y consecuente enfermedad periodontal (inflamación e infección de las encías). Y es que como parte del proceso de domesticación, hemos modificado la dieta natural de nuestras mascotas, prescindiendo de su cepillo natural que son los huesos de las presas que cazaban. Por otro lado, nuestras mascotas hoy en día son más longevas gracias a los buenos cuidados de sus propietarios.
Existen múltiples causas por las cuales se ensucian los dientes de nuestras queridas mascotas, entre otros, tipo de dieta (las dietas blandas caseras favorecen la acumulación de residuos en los dientes), ph de la saliva, disposición de los dientes (aquellas razas como el pug, boston, shih tzu de rostro chato conocidas como braquicéfalas, tienden a tener dientes apiñados), falta de cepillado dental, falta de juguetes para morder, edad, presencia de infecciones virales (especialmente en gatos el SIDA, la leucemia y el calicivirus).
Las empresas de alimentos han hecho el esfuerzo de imitar la función limpiadora de los huesos a través de las croquetas duras, las cuales hacen un efecto de barrido mecánico sobre la superficie del diente (algo similar la limpiarnos el diente con la uña). Sin embargo, esto no es suficiente. Es bien conocida la costumbre en muchos hogares de consentir a sus peluditos ofreciéndoles comida de casa, la cual, si bien es más apetitosa, no necesariamente es balanceada y además favorece la acumulación de residuos blandos entre los dientes por su consistencia.
Son precisamente estos residuos el caldo de cultivo para la proliferación de las bacterias que favorecen la acumulación de sarro y el desarrollo de infección en las encías. Esta última es la responsable de mal olor.
Con el tiempo, este sarro se acumula entre el diente y la encía socavando la raíz del mismo favoreciendo su movilidad y caída prematura. Esto por supuesto va acompañado no sólo del molesto mal olor, sino también de dolor y molestias en la boca del paciente. En algunos casos estas bacterias pueden migrar al corazón, hígado o riñones afectándolos de forma importante al punto de comprometer la vida del paciente. La migración más común ocurre hacia el corazón, lo que se traduce en un daño irreversible en las válvulas cardíacas, que conllevan a una insuficiencia cardíaca crónica.
Como ven, el problema de la higiene dental en las mascotas puede tener consecuencias mucho más graves que el simple mal olor. Ahora bien…. ¿cómo evitarlo?
La salud dental requiere un manejo integral. No hay solución mágica. Y este manejo pasa entre otras cosas por modificar la dieta ofreciendo alimento concentrado, ofrecer juguetes y huesos grandes para morder (evitar huesos pequeños de pollo, costilla y osobuco), agregar modificadores de ph al agua de bebida, cepillar con productos veterinarios y con periodicidad (ideal a diario, si no por lo menos 2 veces por semana), usar las galletas especiales para control de sarro, visitar por lo menos cada 6 meses al veterinario, utilizar los productos para prevención de sarro que el veterinario tenga a bien prescribirles.
La salud dental de las mascotas depende de nosotros, es hora entonces de ocuparnos en vez de preocuparnos y resignarnos a vivir con el mal aliento. Éxito en el cambio.
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