¿Por qué no podemos tener como mascotas animales silvestres?

Actualmente, el afán de contar con mascotas “exóticas” y diferentes y la necesidad
de cercanía con el ambiente natural

Con este breve artículo quisiéramos llamar la atención del público sobre la situación lamentable y muy poco tomada en cuenta. Nos referimos a la disminución de nuestra fauna, debido a la cacería para fines de comercialización como mascotas. Actualmente, el afán de contar con mascotas “exóticas” y diferentes y la necesidad de cercanía con el ambiente natural, entre otros motivos, han llevado a la gente a ver en animales como monos, loros, felinos e iguanas, alternativas a los tradicionales perros y gatos.

La palabra fauna se utiliza para referirse generalmente a toda la diversidad animal existente en un lugar o región. Sin embargo, el término fauna silvestre tiene una connotación mucho más restringida. En la legislación venezolana por ejemplo, se define expresamente como fauna silvestre a los mamíferos, aves, reptiles y batracios que viven libremente y fuera del control del hombre. Una primera distinción entre ambos términos nos permiten separar de la fauna silvestre a todos aquellos animales considerados domésticos, es decir, que viven y se reproducen bajo el control del ser humano.

Desde el punto de vista de la tenencia y uso de los animales, un animal doméstico es simplemente aquél que se puede tener y utilizar. Por eso, la definición legal puede variar de un país a otro, si es que la hay.

Sin embargo, desde el punto de vista biológico, la situación es más complicada. No es tan fácil obtener una definición precisa para animal doméstico, porque la domesticación es un proceso evolutivo y se pueden encontrar diferentes grados de domesticación. Por tanto, algunos animales pueden presentar características domésticas y salvajes al mismo tiempo, dificultando la definición.

De cualquier manera, en base a la definición de domesticación propuesta por Price en 1984, podríamos decir que los animales domésticos son aquellos que, a través de cambios genéticos ocurridos en diferentes generaciones, se han adaptado a vivir en cautiverio y junto al ser humano.

Las especies silvestres, a diferencia de las domésticas, necesitan sobrevivir en su ambiente natural. Nuestro hogar y en particular las jaulas, aunque sean muy bonitas y confortables, no son el medio más adecuado pues suelen atemorizar y neurotizar a los animales. Es por ellos que existen varias razones que se oponen a la tenencia de animales silvestres como mascotas, ante la idoneidad de los perros y los gatos.

Capacidad de ataque

Es posible que un perro bajo ciertas circunstancias inflija serias heridas a seres humanos, especialmente a niños, pero es igualmente posible que los daños que un animal silvestre mantenido en cautiverio pueda ocasionar sean mucho mayores. Algunas de las especies más populares como mascotas (monos, serpientes y felinos) poseen una fuerza superior a la de las mascotas tradicionales.

Enfermedades

El desconocimiento de las enfermedades que afectan a los animales silvestres y que podrían ser amenazas a la salud humana, especialmente a raíz de un contacto antinatural, debería ser una razón de peso para que las personas no vean en estos animales una buena mascota. Asimismo, la cantidad de veterinarios especializados en fauna silvestre es mucho menor que la de los dedicados a perros y gatos, por lo que las medidas de medicina preventiva son más difíciles de llevar a cabo.

Estado de las poblaciones

Mientras se expresa preocupación por el aumento en las dos últimas décadas de las poblaciones de perros y gatos, los biólogos de vida silvestre nos enfrentamos a un panorama donde la extracción de fauna de la naturaleza ha generado el decline y hasta extinción en su medio natural de algunas especies.

Comportamientos agresivos

Mantener amarrado a un perro aumenta su agresividad, conducta que se busca evitar. Imaginemos un animal silvestre cautivo en un ambiente totalmente ajeno a su medio natural, en un encierro sin posibilidades de escapatoria. Es posible que el resultado sea una criatura nada sociable; un animal con estas características no es una buena mascota.

Estado del conocimiento de la especie

Si después de años de convivencia todavía existe un desconocimiento por parte de los propietarios de perros y gatos de los requisitos mínimos para el bienestar de éstos, aun más grave es la situación al tratarse de animales silvestres.

Condiciones mínimas

El animal de compañía requiere un espacio que le permita su comportamiento normal y esencial, sin provocarle miedo, tensión, estrés y angustia. Asimismo, todos estos malestares psicológicos son comúnmente experimentados por la fauna silvestre al verse privada de libertad.

Crueldad

Una de las características más indeseables en el ser humano es la crueldad. Así, al adquirir una mascota silvestre la estamos aislando de su medio natural y de los otros miembros de su especie, la condenamos a vivir en soledad, encerrada e ingiriendo comida inapropiada, y fomentamos un comercio ilícito.

Educación A pesar de los esfuerzos del gobierno, de organizaciones no gubernamentales y de individuos comprometidos para educar a la población sobre la problemática de los animales silvestres como mascotas, el comercio seguirá mientras haya demanda. Es necesario que el público comprenda que el lugar de todos los perros y gatos es al lado de las personas, donde pueden llegar a formar parte de la familia y enriquecer las vidas de sus miembros, mientras que el lugar de todos los animales silvestres es la naturaleza, donde pueden ser admirados una y otra vez por quienes dediquen el tiempo necesario.





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