De la limpieza, a la posible emergencia… Bolas de pelos

Los gatos, esos seres maravillosos que cada vez se tornan más en boga por su carácter, independencia, hábitos de aseo, simpatía, cariño, longevidad, salud, bajos costos de mantenimiento y en fin, un mundo de ventajas positivas que a pulso han ido desplazando su mala fama de traicioneros e ingratos

 

M.V. Eric Espinosa Michalup
Medicina Interna y Cirugía

Una de las grandes ventajas de los gatos, incluye sus hábitos de eliminación y su naturaleza limpia y aseada. Para lograr ello, los gatos instintivamente se acicalan con su lengua. Este hábito natural de la especie no sólo los ayuda a mantenerse limpios, sino que también promueve la eliminación de pelos muertos y débiles, los ayuda a desestresarse, contribuye con su termorregulación y es determinante en la socialización de la especie.
Sin embargo, este particular hábito puede tener su lado oscuro… los tricobezoares o bolas de pelo. La palabra tricobezoares proviene de una mezla de griego y árabe; en griego, thryx es pelo y en árabe bázahr era una piedra utilizada en medicina por vía oral para neutralizar tóxicos ingeridos. Por tanto tricobezoar es bola de pelo.
Los gatos tienen en su mayoría mecanismos naturales para eliminar estas bolas de pelos, ya sea a través de las heces o por medio de vómitos ocasionales que pueden ocurrir semanalmente. Para su eliminación natural, es común observarlos ingiriendo ciertas plantas (en casa hay que tener cuidado con algunas potencialmente tóxicas como la planta de navidad, el eucalipto, las azaleas, tulipanes, lirios, begonias entre otras casi 20). La eliminación de estás bolas de pelos pasan mayoritariamente sin pena ni gloria para los propietarios. Sin embargo, existen factores que pueden propiciar un exceso en la ingesta de pelos como la infestación por pulgas, las dermatitis alérgicas, el exceso de calor y el estrés por nombrar las más comunes. Este incremento en la ingesta de pelos pueden producir obstrucciones gastrointestinales parciales o totales que, dependiendo del lugar del tracto gastrointestinal donde se alojen, pueden producir diferentes signos clínicos que incluyen: anorexia, depresión, cambios en el comportamiento (se esconden), vómitos y náuseas, tos, dificultad respiratoria, estreñimiento, hasta signos de deshidratación severa y shock. Cualquiera de estos síntomas debe alertar al propietario y es motivo obligado de consulta veterinaria.
El tratamiento varía de acuerdo a la magnitud y ubicación de la bola de pelo en el tracto gastrointestinal y puede incluir desde malta saborizada (petrolatum), vaselina, aceite mineral (nunca vegetal ya que el mismo no lubrica sino que se absorbe), procinéticos, laxantes, hasta enemas, fluidoterapia o incluso en los casos graves, cirugía.
Conociendo ya la importancia del control de las bolas de pelos, el propietario de gatos, siempre bajo la orientación y guía veterinaria, debe establecer un programa de prevención orientado a controlar las posibles causas (alergias, pulgas, calor, estrés, pelaje muy largo, malas condiciones de higiene y manutención, etc..), pero por lo general, la prevención básica incluye cepillado frecuente (semanalmente como mínimo) con cepillos amigables y no de alambre puntiagudo, administración de crema de bolas de pelos, dietas ricas en fibra y plantas comestibles.
No dejemos que este maravilloso y ventajoso hábito de acicalamiento de nuestra mascota termine en tragedia… La prevención es la clave.







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