Alergia a la picadura de pulgas… una enfermedad difícil de creer

Ciertamente la dermatitis alérgica por pulgas (DAPP) es una de las patologías de piel más comunes en perros y gatos, pero a la vez, una de las más difíciles de demostrar y por ende, genera incredulidad en los propietarios de mascotas

M.V.Esp. Eric Espinosa Michalup
Gente Animalia

Ciertamente la dermatitis alérgica por pulgas (DAPP) es una de las patologías de piel más comunes en perros y gatos, pero a la vez, una de las más difíciles de demostrar y por ende, genera incredulidad en los propietarios de mascotas.
            Una de las causas más comunes para resistirse a creer que la causa del problema es la simple picadura de una pulga, es que la inmensa mayoría de los pacientes que la padecen no tienen pulgas, o no por lo menos no que el propietario las haya visto. Además, existe la creencia “lógica” de que para que el paciente se rasque y se arranque los pelos y la piel de la forma en que lo hacen, debe estar REPLETO  de pulgas.
            Esta característica típica de  la dermatitis alérgica por pulgas, genera además incredulidad en muchos médicos veterinarios, quienes al no ver pulgas sobre sus pacientes, tienen a orientarse hacia otras patologías alérgicas también comunes, pasando por muchas frustraciones tanto él, como el propietario y la atormentada mascota.
            Típicamente la dermatitis alérgica por pulgas se caracteriza por una picazón INTENSA en la parte baja de la espalda muy cerca de la cola. También es común el prurito en los muslos y región inguinal. Los gatos si bien también comparten este mismo patrón de picazón o prurito, en ellos es más intensa la picazón en la región del cuello. Además, por sus hábitos de acicalamiento, a esta especie si es verdad que es casi imposible detectarle una pulga para confirmar diagnóstico.
           Es común en el mediano y largo plazo, que los pacientes desarrollen otitis externa, prurito facial y periocular, picazón en la patas, todo lo cual puede confundir al propietario y médico tratante. Además, también con el tiempo el paciente puede sensibilizarse hacia otros alérgenos, lo cual dificulta el cuadro clínico.

            La condición alérgica la desarrollan los pacientes hacia la SALIVA de la pulga, quien es un ectoparásito hematófago (se alimenta de sangre) y cuando pica para alcanzar un vaso sanguíneo, deja inoculada en la piel su saliva. A partir de allí el prurito que se desarrolla es tan intenso, que el paciente no para de rascarse HASTA QUE SE COME a la pulga, ello explica el por qué CASI NUNCA se le ven pulgas a los pacientes que sufren la condición. Es tal la intensidad y duración de la reacción alérgica, que la simple picadura de UNA PULGA, puede dar picazón hasta una semana.
            Aunque existen en el mercado muchos productos para el control de ectoparásitos (pulgas y garrapatas), no todos son efectivos para controlar esta condición. Esto último, junto al hecho cierto de que las alergias se tratan con éxito, pero difícilmente se curan, es la causa más común de fracaso en el tratamiento.
            Los productos como jabones y champús no tienen efecto residual, ello quiere decir que SÓLO actúan al momento de aplicarlos y no duran en el tiempo. Por lo que, si hay más pulgas en el ambiente (una pulga puede colocar entre 350 y 4000 huevos en su ciclo de vida) a la hora de haberse bañado la mascota ya va a ser atacada por nuevas pulgas.
            Las pipetas y productos de administración oral, aunque tienen un efecto residual mucho mayor (entre 1 mes y 3 meses) actúan una vez que la pulga ya picó e inoculó su saliva en el paciente, por lo que el efecto de estos productos sólo se puede apreciar después de varias semanas, mientras  reducen la población de pulgas. Lo cual es frustrante para todas las partes.
            Los productos en spray tienen un moderado efecto repelente, por lo que constituyen junto a los antialérgicos, en la primera línea de acción para el control (NO CURA) de la condición. Por supuesto ello no excluye la incorporación en el tratamiento de las nuevas moléculas de depósito, que, aunque actúan una vez que la pulga ha picado, ciertamente ayudan a reducir de forma drástica su población.

          

Siempre que tenga una duda razonable sobre si su mascota presenta alergia a las pulgas, consulte con su Médico Veterinario y mantenga siempre un programa de control para pulgas y garrapatas, pero recuerde, el éxito siempre estará en la continuidad en el tratamiento…. Una sola aplicación NO BASTA…

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