Mi mascota tiene
un bulto en una mama…

¿Qué debo hacer?

M.V.Esp. Eric Espinosa Michalup
Gente Animalia

Las masas o tumores mamarios tienen una tasa relativamente alta de ocurrencia en perras (26%), siendo su incidencia mucho mayor en hembras enteras (no operadas), ello quiere decir que más de la cuarta parte de las perras no esterilizadas tendrá un tumor mamario durante su vida. Aunque el riesgo de muerte asociado a los tumores mamarios es bajo en el caso de las perras, ciertamente afectan de forma importante su calidad de vida.
Aunque la predisposición a tumores es multifactorial y tiene  un componente genético y hormonal importante, incidencia de los mismos disminuye significativamente en las  mascotas esterilizadas. De hecho, el riesgo de que una perra presente un tumor mamario es del 0,5 % si se esteriliza antes del primer celo (aproximadamente 6 meses de edad), de un 8 % después del primer celo y del 26 % después del segundo celo. Las gatas esterilizados antes de los 6 meses de edad tiene un riesgo 7 veces menor de tener cáncer mamario y la esterilización a cualquier edad reduce el riesgo de tumores mamarios en un 40 % a 60 % en los gatos.
En el caso de las perras, el 50 % de los tumores mamarios son benignos y el 50 % maligno, sin embargo, es frecuente que las presentaciones benignas con el tiempo tiendan a malignizarse o que puedan llegar a molestar o doler dependiendo de su tamaño. En el caso de las gatas la situación es más riesgosa, ya que entre el 85-98% de los tumores son malignos y no sólo producen gran afectación local, sino que tienen gran potencial metastásico, es decir, pueden invadir otros órganos.
En perras, las razas con mayor predisposición son los poodles, cockers, samoyedos, dachhunds (salchichas), fox terriers, goldens,  entre otros, mientras que en el caso de las gatas, siameses y razas orientales se ven más afectadas. Su aparición es más frecuente en mascotas de edad media o avanzada generalmente mayores de 6 años.
Generalmente los tumores mamarios tanto benignos como malignos se presentan como masas duras y firmes, de diferentes tamaños en una o varias glándulas mamarias (las perras tienen 10 y las gatas 8). Existen otros tipos tumores que fácilmente pueden confundirse con tumores mamarios cuando están localizados sobre o debajo de las mamas (ej.: lipomas, mastocitomas, quistes sebáceos, hemangiomas, entre otros), por ello es recomendable que ante la aparición de cualquier masa consulte a su veterinario. Esperar no es una opción, ya que cuanto menor sea el tumor en el momento de la cirugía (3 – 5 cm o más pequeño) menos probabilidades habrá de que reaparezca o se extienda (se convierta en metástasis) a otras partes. Así mismo, el tamaño de la herida quirúrgica, las molestias postoperatorias y la duración de la cirugía (y sus riesgos asociados) disminuyen.
Muchas veces en el caso de los tumores malignos o en aquellos que se sospecha malignidad, de forma concomitante se esteriliza a la mascota, ya que muchos de esos tumores son hormona dependiente. Para el caso de los tumores benignos la cirugía es curativa, mientras que para los malignos, y dependiendo del tipo de tumor, se evalúan otras terapias complementarias como quimioterapias y radioterapias (poco común y de efectividad cuestionable).
El pronóstico en todo caso depende del tipo de tumor, tamaño del mismo, si hay o no afectación de ganglios u otros órganos, si está esterilizada o no la mascota y grado histológico del tumor.
Por ello, si no vas a destinar a tu mascota para la reproducción…. MÁS VALE ESTERILIZAR QUE LAMENTAR.



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